La revolución marrón

Ahí va otra. Rastrea la IP de mi retrete, campeón. Ésta por el deporte escolar y ahora van dos bien apelmazaditas por los 5 euros de la noria de Navidad. Háblame de civismo al oído, corazón, que me pongo loquísimo. Folleto del ayunta en mi buzón y la coma del vocativo brilla por su ausencia. Me las quitan de las manos, chof, chof, chof. ¿Que te han dado cita con el especialista para dentro de 7 meses? Espera, ama, tengo que hacer algo urgente y al acabar te llamo. RATATATATATATATATATATATA. Un político solicita al ciudadano colaboración para acabar con los tapones causados por las toallitas higiénicas, ¿casi un millón de euros cuesta solucionarlo? Uyuyuyuy, este es un problema de verdad, no se puede tomar a broma, parémonos un momento a reflexionar. Una por papá, otra por mamá y esta va impoluta para despistar. ¿Recibir un porrazo en una manifa o acabar viviendo en Bruselas por un tuit? Analiza mi ADN y échame un galgo. Os espero sentado, con los pantalones por los tobillos mientras miro vídeos en la app de la NBA.



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