Ideas sobre el humor o cómo ahuyentar al lector desde el título

Cada vez que es noticia algo relacionado con el humor y sus límites escucho varias ideas que se repiten una y otra vez.  Soy consciente de que no hay nada más aburrido que teorizar sobre el humor, así que me lanzo a corroborarlo.

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El humor debe ser a favor del débil y no del fuerte

Esto lo dijo Charles Chaplin  y se quedó tan ancho, años después lo refutó Arévalo con chistes muy logrados de gangosos y maricones. Nos queremos poner trascendentes hasta con la risa, las viñetas de El Roto están muy bien, pero corremos el riesgo de hacer el ridículo asegurando que leer tal o cual chiste te hace mejor persona, te cambia el voto o ayuda a sanar las heridas del alma, algo que ya aseguran algunos iluminados con películas y libros que apestan a moralina. La versión actualizada dice «El humor debe apuntar hacia arriba o hacia dentro», en estos tiempos de ombligos al aire no podía faltar una alusión a la capacidad de reírnos de nosotros mismos, que a veces no es más que una forma camuflada de egocentrismo.

Sólo un judío puede hacer un chiste antisemita

Imaginemos que Guillermo Zapata sube al Twitter una foto de su polla circuncidada y un certificado de judaísmo. Eso sería un giro de guión digno de Hospital Central. ¿Habría que devolverle la concejalía de Cultura? Hay que hilar muy fino para saber de qué puedes hacer un chiste, un tetrapléjico puede hacer chistes sobre sillas de ruedas y me imagino que también sobre  un cojo, pero ¿puede hacer un chiste sobre un sordo? Es una discapacidad de menor gravedad pero pertenece a otra categoría, quizás sean compartimentos estanco donde el humor no puede penetrar. También sería curioso el caso de un ciego de nacimiento que gracias a una nueva cirugía recupera la vista a los 40 años, ¿puede hacer chistes sobre ciegos? ¿o sólo sobre ciegos que luego recuperan la visión? Si llevamos esta teoría al extremo sólo podríamos hacer humor sobre nosotros mismos y enfadarnos mucho si se ríe alguien que no seamos nosotros.

Sólo es humor si a mí me hace gracia

Esto se ve muy a menudo en redes sociales, gente que se ofende porque alguien utiliza el sarcasmo y no le hace gracia. El chistoso se defiende diciendo que era una broma y el ofendido le dice que no es una broma porque no tiene gracia. Luego el chistoso se ofende y es cuando para mí la situación empieza a tener gracia. Cuando hay dudas de si alguien dice algo con intención humorística se recurre a analizar el contexto, que suele ser algo más complejo que alguien guiñando un ojo y haciendo el signo de las comillas con los dedos mientras dice una burrada con voz de Chiquito. Si el contexto no es suficientemente claro siempre se puede interponer una denuncia que acabará resolviendo la Audiencia Nacional o bien abrir una nueva pestaña del navegador para buscar hoteles baratos en Coria.

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