Otoño azul

Era el 21 de octubre del 2011. Aprovechando la tarde soleada, salí a dar un paseo por la playa de La Concha. Los gritos en la lejanía se convirtieron en la figura de un niño de unos 40 años que se acercaba corriendo. Se paró frente a mí, cogió aire y con la mirada translúcida lo soltó:

-¡Chanquete ha muerto!

Esperé un poco para ver si caía fulminado como un filípides cualquiera. Al no suceder, di media vuelta y seguí mi camino. Me acuerdo como si fuera ayer.

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