El viejo profesor

-Escribir obliga a reflexionar. Las mismas ideas que en tu cabeza parecen fenomenales al pasarlas al folio se descubren como barbaridades o banalidades.

Don Jacinto se dirige a sus alumnos con pasión, ellos oscilan entre el desinterés y la indiferencia.

-Escribid, queridos. Cada hoja que acaba en la papelera es más importante que la que sobrevive, porque es la muestra de que somos críticos, de que no nos conformamos con cualquier cosa, de que confiamos en que podemos hacerlo mejor la próxima vez.

Lleva más de 35 años tratando de inculcar el amor por la escritura a los jóvenes. Como le suele decir a Elvira, su esposa, se conformaría con que alguno de ellos acabara ganándose la vida juntando letras, aunque fuera de periodista deportivo.

-La palabra escrita es más difícil de deformar o de reinterpretar, es más resistente al engaño al que nos somete constantemente nuestra memoria. Lo que dices se lo lleva el viento, mientras que lo que escribes queda esperando pacientemente a una relectura que te haga sonreir o avergonzarte. También hace que pulamos nuestro lenguaje, que busquemos el término exacto entre esa maraña de palabras maravillosas que vamos descubriendo. Refina nuestra forma de expresarnos, alejándonos de la comodidad de las muletillas y las palabrotas.

Como cada noche, en una ceremonia absolutamente privada, Don Jacinto saca de su estuche la estilográfica que le regaló su padre al cumplir la mayoría de edad. Repasa mentalmente su arenga mañanera, la misma que da curso tras curso con ridículos resultados, y comienza a escribir con una caligrafía impecable en su diario:

«Joder con los putos críos de los cojones. Dan ganas de liarse a hostias en mitad de la clase, ya te digo.»

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2 Respuestas

  1. El Jukebox dice:

    ¡Eeeeeh! ¡Yo estuve en clase de Don Jacinto, pero fijo! Lo que pasa es que entonces se hacía llamar de otra forma, pero era él, sin duda. Gran magisterio el suyo, dicho sea de paso.

  2. escéptico dice:

    Don Jacinto siempre estará en nuestros corazones, aunque de vez en cuando no predicara con el ejemplo.

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