Cuento de Navidad

arbol_navidadSalí de casa con la desagradable sensación de estar olvidándome algo. Me palpé los pantalones -comprobando dinero, llaves, documentación y testículos- y al estar todo en orden me despreocupé totalmente.

Me dirigí a un bazar oriental y compré un árbol de Navidad de 120 centímetros, cuatro espumillones, seis bolitas plateadas y un juego de 100 luces de bajo consumo. Al pagar y salir a la calle le di vueltas a la “Paradoja del Bazar Oriental” ¿cómo algo que vale tan poco puede abultar tanto? No contento con eso me pasé por un supermercado y salí con dos bolsas repletas de mazapanes, turrones, polvorones y almendrados.

De regreso a casa me topé con El Rulos, al que hacía meses que no veía. El Rulos fue cantante de un grupo punk en su juventud. Escribía unas letras muy curiosas donde empezaba poniendo a la Virgen María de puta para abajo y acababa cagándose en el capitalismo y en la OTAN. Sus conciertos eran dignos de verse, a la tercera canción se quedaba sin voz y en lugar de berrear bailaba de forma simiesca mientras escupía a la gente de la primera fila. Nunca fue el público suficiente a sus conciertos como para formar una segunda fila, por lo que era difícil librarse del escupitajo. El caso es que me habló un ratito de su hipoteca y de lo bien que habían dejado la charcutería del Alcampo y nos despedimos.

Al entrar en casa lo primero que hice fue ponerme a montar el árbol. Me puse el Boogie Woogie Christmas de The Brian Setzer Orchestra para dar ambiente. Para cuando me quise dar cuenta ya estaba todo acabado. Me dirigí ceremoniosamente hacia la regleta y conecté las luces. Tras un par de segundos de incertidumbre el enchufe chisporroteó y el árbol se iluminó, si eso no fue un momento mágico poco le faltó. Me senté en el sillón contemplando mi obra. Como premio abrí el turrón de chocolate Suchard y me lo comí entero. Empecé a valorar si abrir una botella de champán para hacerme un sorbete de limón cuando caí en la cuenta. Acababa de recordar qué era lo que había olvidado al salir de casa.

Se me había olvidado que no me gustaba la Navidad.

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16 Respuestas

  1. El jukebox dice:

    ¿Es posible que no te guste? Resulta inexplicable. Pero si sólo leer el relato ya te entran unas ganas de empuñar la zambomba que a duras penas es posible reprimir.

  2. escéptico dice:

    Hay cosas de la Navidad que me gustan, como el turrón Suchard de chocolate, y otras que no, como los turrones blandos.

  3. blood dice:

    El turron duro y partirlo a pollazos. Eso es el espiritu de la navidad

  4. El jukebox dice:

    Bueno, blood, casi mejor pasar la navidad en una república islámica y tal.

  5. escéptico dice:

    Parece que El Rulos ha encontrado mi blog.

  6. kid a. dice:

    jajajaja… (a todo)
    Christmas Bloody Christmas…

  7. blood dice:

    En serio, hace ya muchos años que perdí toda ilusión e interés por la navidad. Cuando te das cuenta que en el 90% de los casos todo es compromiso y fachada acaba dando bastante asco.

    Será que soy un antisocial pero cada vez tengo un peor concepto de la socierdad y la raza humana en general.

  8. A mí me gusta la Navidad y aunque también con el paso de los años he perdido ilusión, aún la mantengo. Para mí es una simple excusa para hacer algo especial, cenar rico, estar con las personas que quiero y hacerles regalos. Y digo que es una simple excusa, porque soy total e irrevocablemente atea. Con esto no quiero decir que no sea cierto algo de lo que dice Blood, el compromiso, la fachada y otras cosas, aunque yo personalmente no lo siento así.
    Creo que en esa aversión a la Navidad hay mucho de moda y es una pena, porque al final uno mismo se provoca de manera absurda un estado de ánimo bajo en unas fechas que, mal que nos pese, se repiten año tras año.
    Aun a riesgo de que a muchos de vosotros os parezca molesto, no puedo evitar desearos ¡¡¡Feliz Navidad!!!

  9. El jukebox dice:

    Lo del turrón del duro, como que no me veo con fuerzas, pero en el resto, blood, estoy de acuerdo.

  10. escéptico dice:

    Yo creo que hay que pelear cada día por verle el lado bueno a las cosas. En Navidad disfruto comiendo cosas que el resto del año no como y viendo a personas con las que no puedo coincidir más que en estas fechas. También está lo de los regalos y lo de los festivos, que no veo que nadie renuncie a ellos.

    Evidentemente hay varios momentos en los que dan ganas de salir de casa con un lanzallamas, pero como hace frío al final nos da pereza.

  11. kid a. dice:

    Escéptico, olvidas las reposiciones de Qué bello es vivir y Sonrisas y lágrimas, la capa de Ramón García, el amigo invisible, Raphael con Norma Duvall, el zapping del año, los regalos con “tengo el recibo por si…”
    La navidad es un esperpento, pero creo que podría soportarla si se redujera en un 50% el exceso de euforia, derroche y estupidez. Todos los años intento alienarme (plantarle un pulso a la navidad es inútil) pero no alcanzo el tono adecuado, y lo peor es que a los que me ven forzado les importa una mierda. ¡Feliz Navidad!

  12. blood dice:

    Reconozco muchas de las cosas que decis, pero el hecho de que tengan que hacerse por navidad, por el mero hecho de ser navidad, es cuando menos molesto cuando la fiesta en si es ahora mismo el evento comercial Nº1 seguido de San Valentín y curiosamente desde hace unos pocos años Halloween (¿Desde cuando ir a honrar a tus muertos se ha convertido en una fiesta patrocinada por alguna marca de ron en los bares? )La sociedad cambia, está claro, pero habría que revisar si es para bien o para mal…

    Casi preferiría creerme el cuento de navidad

  13. escéptico dice:

    Como dice kid.a luchar contra la Navidad es una batalla perdida, por ello hay que adaptarse como se pueda para no amargarnos en demasía.

  14. Ander dice:

    Perdón por salirme del tema, pero me he acordado de tus spoilers:

    http://blogs.publico.es/mauroentrialgo/1580/sabado-107/

  15. kid a. dice:

    Por cierto, el árbol de la foto parece estar secuestrado en vez de adornado.
    Y lo que es más inquietante, he mirado en imagenes de google y no aparece ese arbol… eso quiere decir que… ¿es realmetne tuyo?
    ¿o sea que tus relatos, no son ficción?

  16. escéptico dice:

    Ander, el tema ya está en manos de mis abogados.

    kid a., ese árbol está en el salón de mi casa, con sus 4 espumillones (2 plateados, 1 amarillo y otro azul), sus 5 bolitas (la sexta está colgada en la aldaba de la puerta de la calle) y sus 100 lucecitas. ¿Ficción? ¿por quién me tomas?

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