Adiós al sexo anal con Madrazo

Últimamente lucho cada día para no convertirme en un amargado. Ser pesimista y desconfiado por naturaleza no ayuda demasiado. El otro día un amigo me dijo: “no te fías ni de tu padre”. Yo le corregí inmediatamente, le dije que no me fiaba de ese hombre que aseguraba ser mi padre.

Lo mejor de vivir en sociedad es cuando te quedas solo. Hay personas que necesitan estar siempre acompañadas, o recibiendo continuamente estímulos, como música o imágenes. Yo cada vez necesito dosis mayores de soledad. Eso no quiere decir que no disfrute con la música, con una buena serie o con una conversación interesante.

Lo de la conversación interesante se ha complicado bastante. Un buen conversador tiene que saber escuchar, y ese es un valor a la baja. Para saber escuchar es imprescindible ser humilde y mostrar cierta empatía. Algunos interlocutores utilizan el tiempo que tú dedicas a hablar en preparar lo siguiente que van a decir, con lo que la conversación se convierte en dos monólogos, o puestos a inventar una palabra, en un duólogo. El duólogo suele derivar en un intercambio de frases en las que un individuo trata de demostrar que es más culto, inteligente y experimentado que el que tiene enfrente. Yo, que en circunstancias normales soy poco hablador, en esas ocasiones tiendo al mutismo. Muestro desinterés y evito el contacto visual, lo que hace que algunos piensen que soy un maleducado y un presuntuoso.

Tal vez exista también un problema físico. Mi cerebro es capaz de procesar muy poca información, cuando una persona lleva hablándome cinco minutos sin dejarme meter baza, mis neuronas pasan al modo de ahorro de energía, y entro en  standby, del que sólo soy capaz de salir con algunas palabras clave como “madrazo”, “sexo anal” o “adiós”. Por supuesto mi despertar es diferente según la palabra, en un caso me muestro cabreado, en otro interesado y en otro aliviado, aunque no necesariamente en ese orden.

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7 Respuestas

  1. Ander dice:

    Pensaba que te había tocado un piso de protección oficial.

    Muy interesante eso que dices sobre las conversaciones. De hecho, mientras te leía, he aprovechado para pensar en que me falta un calabacín para echárselo a las lentejas y en la agresión de Pepe a Casquero. Gracias.

  2. escéptico dice:

    Ander, te entiendo perfectamente. De hecho yo según iba escribiendo el texto me estaba aburriendo soberanamente.

    Así que decidí llamar a mi secretaria para dictarle una carta según tecleaba. Iba dirigida a Giuseppe Mesales, un socio siciliano que me debe una gran suma de dinero. La carta, en perfecto italiano, comenzaba así: “Caro Mesales, …”

  3. kid a. dice:

    mientras leía tu interesante post iba pensando en algo superingenioso para escribirlo aquí abajo.
    Culo.

  4. escéptico dice:

    Eso es, Kid a., la genialidad de lo simple. Como anécdota te diré que pensaba escribir sobre Radiohead, pero en un alarde de humildad preferí hablar sobre mí.

    Un saludo.

  5. kid a. dice:

    El titulo de post es brutal, no había visto un reclamo tan cañero desde la época del Tomate.

  1. 27 abril 2009

    […] Tras recibir bastantes críticas por mi anterior entrada, donde se me ha tildado por escrito y en persona de tramposo, sensacionalista, tocomochero y otras lindezas, he decidido esta vez, y sin que sirva de precedente, apostar por la sinceridad. […]

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