He oído que existe un acorde secreto

Las vacaciones invitan a la reflexión, y nos enseñan una vez más la facilidad que tenemos para complicarnos la vida. Cuatro amigos, arroz con tomate y un juego de mesa son suficientes para olvidarnos de todas las preocupaciones. Vivimos el día a día como una ecuación complicadísima, y si durante unos días conseguimos despejar unas incógnitas y simplificar, nos conseguimos quedar con lo importante, seguimos sin resolver la x ni la y, pero entendemos un poco mejor el conjunto.

Cuando era adolescente, durante una larga temporada padecí fuertes migrañas. Siempre que me venía ese dolor insoportable, pensaba en que no sabía lo afortunado que era cuando el dolor no martilleaba mi sien. Eso sí, cuando desaparecía esa tortura, me olvidaba de todo eso y otras preocupaciones sustituían a la del dolor de cabeza. Muchos -me incluyo- vivimos en mayor o menor medida de esta manera, cuando un problema surge nos volcamos en él, y cuando lo solucionamos o desaparece, tendemos a buscar otras cosas de las que preocuparnos. Pocas veces tenemos la lucidez suficiente para hacer un alto en el camino, relativizar un poco y decir “No tengo grandes problemas, tengo derecho a sentirme relativamente feliz”. ¿Por qué nos cuesta tanto entonar de vez en cuando un Aleluya?, uno despojado de todo sentido religioso, íntimo, fugaz y real al mismo tiempo.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=6Nppm-hKQxw[/youtube]

Soy de los que piensan que “La Felicidad” no existe, y que cuanto más ansíes conseguirla, más lejos estarás de encontrar algo parecido. No puedes pretender correr un maratón sin haber completado nunca los 100 metros. Hace falta un entrenamiento diario, un camino difícil que no vas a encontrar en ningún libro de Bucays o Coelhos, ni en peliculitas “carpe diem”, ni en canciones que te gusten a la primera escucha. La superación surge del sufrimiento y la constancia, y eso es algo que no estamos dispuestos a escuchar en unos tiempos donde todos buscamos el placer inmediato, donde seguimos discutiendo sobre si son galgos o podencos mientras los ladridos se acercan a cada vez mayor velocidad.

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *